viernes, 11 de septiembre de 2009

¡Nos tenemos que ir ya!

El tiempo pasa pero no el valde. Cada día soy un poco más viejo pero también un poco más experto. Con la experiencia y con la edad cada vez tengo las cosas más claras.
No podemos perder más tiempo. Cada día que pasemos formando parte de esta Concentración Parcelaria, y que algunos llaman CyL, iremos sumergiéndonos en una degradación tal que terminaremos siendo “nada”.
Todos los que visitáis este blog sabéis del escaso sentimiento de pertenencia que tengo a esta mal llamada comunidad autónoma. Si a esto añadimos las declaraciones realizadas por el impresentable, rancio y asqueroso alcalde de Pucela, Javier León de la Riva, las ganas de salir corriendo apremian.
No te "jode" que ahora sale el tio diciendo que prefiere que sea Santander la capital europea de la cultura en detrimento de Burgos o de Segovia. Este señor, por llamarle de alguna manera, que siempre hace alarde de su Castilla y León ¿ahora deja en la cuneta a dos ciudades que, supuestamente, pertenecen a su misma región?
Está muy claro. Todo lo que no se haga en Pucela no se hace en ninguna de las otras ciudades de la Concentración Parcelaria. Y así funcionan las cosas en esta tierra artificial.
¿Y los políticos de Burgos? ¿Qué dicen los del PSOE, Tierra Comunera o, incluso, los de su mismo partido, el PP? De estos últimos si me gustaría saber su opinión. ¡Ay! Se me olvidaba que aquí el silencio es lo que impera para que no se enfaden los jefes que, por un casual, están en Pucela.
Está claro que desde Burgos o desde León nunca se han visto con buenos ojos los robos, menosprecios y demás vejaciones que se ejercen desde el centro geográfico (que no capital) de esta parte del país. Pero también estoy seguro que desde Pucela se mira con recelo y con asco al resto de ciudades que la circunvalan. Paletos y quejicas nos llaman entre otras lindezas.
Señoras, señores, yo lo tengo ya muy claro. Tenemos que cambiar las cosas y empezar a caminar por nuestra cuenta. ¡Nos tenemos que ir ya!

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Otra vez la mano negra

Vuelvo de mis vacaciones, relajado y dispuesto a afrontar la rutina pero, siempre hay alguien dispuesto a seguir tocando las narices.
Otra vez la mano negra pucelana vuelve a planear sobre Burgos. Esta vez, sin barrer para casa, la Consejería de Sanidad vuelve a poner desorden dónde todo funcionaba a la perfección.
Si primero atacó al Servicio de Oncología del Hospital de Burgos, ahora mete sus sucias manos en el Servicio de Pediatría. Y lo hace con un ordeno y mando porque me da la gana. Hablo de nuevo del hospital. Yo soy el primero en desear que la plaza de pediatra del Hospital de Miranda se cubra, faltaría más, pero creo que hay formas y formas. Lo de desvestir a un santo para vestir a otro es una táctica muy poco aconsejable. Que se obligue a un profesional del hospital de nuestra ciudad a que cubra dicha vacante en Miranda me parece una venganza. Me explico. Como en la batalla de Oncología la Consejería salió escaldada, esto me suena a un “ahora os vais a enterar”. Si además tenemos en cuenta que el pediatra que trasladan es el especialista responsable de las consultas de Neumología infantil, es decir el coordinador de la asistencia a niños con gripe A, y de oncología infantil así como uno de los pediatras que realiza guardias en Cuidados Intensivos neonatales, este parche me parece la peor de las soluciones.
A todo esto añadir que la plaza que queda vacante en Burgos no se va a cubrir
¿Incompetentes en la Consejería de Sanidad? ¿Venganza? Dejo este blog abierto a la reflexión.

viernes, 10 de julio de 2009

La doble cara de algunos

Hay ciertos detalles que cabrean tanto que no queda más remedio que sacar tiempo de dónde no lo hay y gritar.
Leo atónito algunas publicaciones que ha hecho públicas el Partido Popular de Burgos. Perece ser que han unido todas sus fuerzas para luchar contra una tropelía que va a cometer, según ellos, el Gobierno de España en nuestra provincia.
No es nuevo para nadie que José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido que la central nuclear de Santa María de Garoña debe cerrarse en julio de 2013. Yo este tema no lo voy a valorar porque, es cierto, que en este asunto navego entre dos aguas. No soy muy partidario de la energía nuclear, me da miedo, pero tampoco soy partidario de que pierdan puestos de trabajo (si es que se pierden realmente).
Lo que hoy quiero destacar en esta entrada es la doble cara que tienen algunos a la hora de defender los intereses de Burgos y de los burgaleses.
Como decía, ahora el PP de Burgos hace piña para defender a los trabajadores de la central, a la propia central nuclear y todo lo que se mueve a su alrededor. Se echan las manos a la cabeza lanzando eslóganes y discursos, criticando los ataques del gobierno central contra nuestra tierra. Y lo peor es que esas voces también vienen desde la centralísima Pucela.
Y digo yo, ¿ahora defienden los intereses de Burgos? ¿Dónde estaban cuando nos quisieron robar nuestros ahorros? ¿Dónde estaban cuando se quisieron llevar sin ningún pudor el Servicio de Oncología del Hospital General Yagüe? ¿Han peleado por los miles de libros y documentos de la biblioteca de Burgos que, hoy por hoy, siguen en manos de los pucelanos? ¿Defendieron el Banco de Sangre cuando se decidió que su sede central estuviese en el centro de esta concentración parcelária?
En resumidas cuentas, ¿nos defiende el PP de Burgos de los continuos ataques de Fachadolid? Claramente NO.
Pues ahora que no me vengan con la defensa de los intereses de Burgos porque, si mal se nos trata desde el Gobierno central, peor, y con peores intenciones, se nos manipula desde la Junta de Valladolid.

viernes, 12 de junio de 2009

Isla de mar adentro

Con el verano vuelve el calor y con el calor aumenta mi trabajo. Mis entradas en este tiempo se verán reducidas pero sigo por aquí.
Muchos de los que osáis leer este blog sabéis que yo intento cantar en un grupo (muy bueno por cierto) y en uno de los conciertos que hemos dado aterrizamos en una tierra cercana pero muy desconocida para mí. En un día lluvioso, típico del Norte, y con temperatura agradable, nos presentamos en un pueblecito llamado Doroño dentro de esa isla de mar adentro llamada Condado de Treviño.
Cuando visito un sitio nuevo lo primero que hago es fijarme en las gentes que pueblan el lugar. Escucho, observo y, en poco tiempo, saco mis conclusiones. Veo si son amables, introvertidos, desconfiados, generosos…
En el caso de los treviñeses su forma de ser salta a la vista desde el primer momento que entras en contacto con ellos. Son gente muy abierta, amable y, sobre todo, generosa. Comparten contigo lo que tienen. Les gusta la fiesta, la buena cocina y las cenas de cuadrilla de cada sábado del año. Son muy familiares, habladores y muy alegres.
Y a esta forma de ser, por mucho que me pese, no le encuentro parecido por estas tierras burgalesas. Se asemeja más a la vida y costumbres de nuestros vecinos del Norte. Y no me extraña nada. Ese pedacito de tierra que forma una isla de interior tiene más parecidos con el agua que la rodea que con el continente que, en este caso, sería la provincia de Burgos.
Desde luego que después de conocer esa comarca ya no me resultan extraños los deseos que tienen de dejar de ser una isla para pasar a ser suelo continental.
Se que a muchos os dolerá mi forma de pensar pero si soy defensor de que Burgos se libere del yugo pucelano, lo mismo deseo para esa isla irreal situada entre dos aguas.

viernes, 29 de mayo de 2009

¡No se! Por tradición.

Hoy, con el buen tiempo, he visitado alguna terraza de verano que otra. El ambiente era bueno pero las conversaciones, algunas, dejaban que desear.
He descubierto por qué el Partido Popular (PP) tiene tantos votos en este país a pesar de ser uno de los partidos que menos representa a la democracia. Seguro que piensan los lectores que la causa es la herencia de una larga dictadura. Pues yo les digo que no. Presten atención al siguiente diálogo.
-¡Hola! ¿Qué haces?
_ Pues ya ves, pasando el tiempo.
- ¿Ya has pensado a quién vas a votar?
_ ¿A votar? ¿Pero otra vez hay que votar?
- Claro, esta vez votamos al Parlamento europeo.
_ ¡Buah! ¡Vaya rollo! ¡Ya estamos con las mismas de siempre!
- Bueno, las mismas de siempre no. En Europa se deciden muchas cosas que nos afectan directamente.
_ ¡Si, si! Si yo soy muy europeo.
- ¡Ah! ¿Y a quién vas a dar tu voto de confianza?
_ ¡Pues al PP! ¿no?
- ¡Claro, claro! ¿Y qué ofrecen esos?
_ ¡Ah! ¡Pues no se! ¡Lo de siempre! ¿no?
-¡Cómo que no sabes! ¿Votas a alguien sin conocer cuales son sus intenciones?
_ ¡Claro! ¿A quién voy a votar si no? ¿A los socialistas? No, no. Esos son muy malos.
- ¿Y los de PP son buenos?
_ ¡Ah no se! ¿no? ¡Son los de toda la vida!
- ¡Ya veo! Tú votas por herencia familiar.
_ ¡No se! Lo que se ha votado en casa toda la vida. Lo que nos recomendaba el Sr. Cura. No se. ¡Por tradición!

Este es un diálogo, más o menos reproducido fielmente, que he escuchado con mis propios oídos. Esto explica la cantidad de votos que reciben algunos.
Y yo digo, que si en vez de al Sr. Oreja o al Sr. Rajoy pusieran de candidato a Espinete o a Don Pimpón, seguirían votando en masa al PP.
Y mi conclusión es que no es por tradición sino por falta de cultura y por falta de una información veraz e imparcial que despierte la conciencia ciudadana.
En esta ciudad, por desgracia, seguirá gobernado la tradición.

sábado, 23 de mayo de 2009

Efecto socializador

Creyendo que eran los primeros síntomas de mi inseparable alergia primaveral me he percatado de que simplemente es un resfriado. ¡Qué chasco!
Mi amiga Núria se ha inventado una palabra que, obviamente, no está recogida en el diccionario de la Real Academia pero que a mí me gusta. El palabro en cuestión es “verdejada” es decir, irse de verdejos con los amigos. Debería la RAE recoger esta acepción y definirla como:

verdejada
- aquel acto social que realizan dos o más personas y que consiste en beberse dos litros de vino blanco elaborado a base de la variedad de uva verdejo.
- acción de mantener relaciones sociales dos o más personas regadas con un buen vino blanco verdejo.
- embriagarse a base de vino blanco verdejo acompañado de una o más personas.

Y no le falta razón a mi amiga Núria. Cada vez que viene a Burgos a visitarme terminamos celebrando el encuentro con una buena verdejada. Reconozco que soy un fanático de este tipo de vino blanco que, cada vez, está ganando más adeptos. Tiene, además, la propiedad de desatar la facilidad de palabra y la socialización. Las tertulias acompañadas de un buen vino verdejo son mejores tertulias y, si se acompaña con una buena tapa, los efectos socializadores se multiplican por dos.
¡Tímidos del mundo, apuntaos a las verdejadas y vuestra vida cambiará para siempre!

domingo, 10 de mayo de 2009

Perejil y tertulia

Hoy me he despertado a las siete y media de la mañana. Había mucha luz en la calle y los pájaros ya cantaban. Presagio de un buen día.
Esta semana ha estado mi buen amigo Jorge arreglándome un poco el patio. Y, por favor, no hagamos interpretaciones más allá de lo que simplemente quiero decir. Me explico. Yo vivo en un edificio de cinco plantas. Habito la primera de estas alturas y tengo derecho al disfrute de un enorme patio de vecinos. Siempre he tenido algunas plantas pero, en resumidas cuentas, soy un desastre de hortelano y jardinero y no estaban en muy buenas condiciones. Mi amigo Jorge sabe mucho sobre plantas, arbustos, macetas… y muchas otras cosas más que ahora no vienen a cuento. En fin, que estuvo en mi casa y me arregló el patio como Dios manda. Trajo plantas de tomate y de pepino. Unas flores que él dice que se llaman “tagetes”, no lo se muy bien pero, dice que son muy vistosas. Yo le creo porque Jorge nunca miente. También trajo plantas de romero, salvia y no se que otra aromática. En fin, que ha hecho que mi patio recobre vida y que las vecinas se vuelvan a asomar a las ventanas para algo más que tender la colada. Ahora me hablan y me preguntan qué es eso que tengo en los maceteros. Mira por dónde, Jorge ha logrado que se recuperen las tertulias de patio, género muy apreciado por algunos sectores.
Yo, queriendo seguir con la hazaña, he comprado algunas semillas para continuar con el cambio. Me acerqué a un centro de jardinería y compré dos cosas. Una regadera (dijo Jorge que sería muy buena para regar y no destrozar la tierra de las macetas) y unas semillas de perejil. Ha sido fácil. Abrir el sobre, esparcir las semillas sobre la tierra de un macetero y tapar con más tierra. Regar un poco después.
Hoy, gracias a Jorge, he tenido mi primera experiencia horto-frutícola. He plantado perejil y, lo más curioso, es que he cogido afición a esto de la huerta. ¡Vais a ver cuando se lo cuente a mis vecinas!